God Remains Faithful

These past two weeks have been very hard, specifically as a mom. My daughter caught not 1, but 2 viruses, and we have been enclosed at home. However, that has not been the hard part. The horrible part was seeing her sick and knowing that I can’t do anything to stop it but to be beside her and wait. Her body needed to fight this by itself, and once she got through it, her body would be stronger because of it. Nevertheless, it was still heartbreaking to watch.

It all started with a stomach bug, which of course I caught too. Blah! When we thought she was getting better her fever wouldn’t budge so we took her to the URGENT CARE. There, the pediatrician checked for an infection and nothing. (They even checked for a UTI and guys- she peed on the potty! My baby’s getting big. Back to what’s important…) The pediatrician told us to monitor her fever and come back if it went to 100.4 or more.

Two days after, she had a 101 fever and so we went to the ER to check once more (it was our only option). This time around we were told that it was viral and that it could last for another five days! You can imagine my face, right? So off we went, back to our home. The next two days consisted of Motrin and Tylenol alternated, every four hours and showers to lower temperature. She felt so bad, my poor daddy’s girl didn’t even want her dad to carry her. Needless to say, I survived on coffee and prayer since I barely slept. Anyways, her fever broke, and then came the rash- roseola virus. Bed rest is all she needed and she was wetting at least 4 diapers a day so there was no concern on dehydration. Also, breastfeeding was super helpful with this since she went back to being a newborn and nursing all the time, but I knew she was being well fed.

Now, there are three things that God showed me through all this.

  1. I saw God’s hand providing for our needs and working it all out for our good. You see, it so happens that school was canceled for the week due to Hurricane Florence’s threat to the area. This meant I did not have to use my paid time off to stay at home with Genesis Mia. Even my husband got to stay home and help me take care of her. I can now say I am glad it happened this way.
  2. I had a different vantage point from when we are walking through a dark valley and God is walking right beside us. As I saw my daughter in pain I wanted to take it away but I could not. I did all I could to make her feel comfortable and help her get through it but I could not take her sickness and place it upon myself. Also, I needed to understand that her body was capable of handling the viruses, although at times we all felt like it was too much. We had no other option but to take it one day at a time. I can now understand better how much God suffers with us as we hurt, how He wipes our tears and hugs us while we get through a rough patch. There was a time when I just cried, ugly cried because I could not do a thing but wait. Which brings me to my last point…
  3. I now understand waiting in a different matter. It felt hopeless, like it was not going to end. But only when she was the worst then she started to get better. Same is true in our lives! When we hit rock bottom, there is no other way to go but up.

I am grateful that God turned this hard week into a blessing. We firmly believe that everything works out for good because, well, we have lived it once again.

Anchored in Faith,

Hermaris

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Dios permanece fiel

Estas pasadas dos semanas han sido fuertes desde el punto de vista de ser mamá . Mi hija se enfer, no con 1, si no con 2 viruses. Aun así, esa no fue la parte difícil. Lo horrible de todo esto fue verla enferma y saber que no podía hacer nada más que simplemente estar a su lado y esperar. Su cuerpo necesitaba pelear esta batalla por si mismo, y una vez terminara sería más fuerte por ello. Aun así, me partía el corazón verla de esta manera.

Todo comenzó con un virus del estómago, el cual por supuesto a mi también me dio. Blah! Cuando pensamos que se empezaba a sentir mejor, le dió una fiebre fuerte así que la llevamos al centro de atención primaria. Allí, el pediatra le hizo varias pruebas a ver si era infección y nada. (Hasta verificaron si era infección de orina así que tuvo que orinar en el bañito. Mi bebé está creciendo. Pero ya, sigo contando lo importante…) La pediatra nos dijo que la monitorearamos y que si su fiebre subía a 100.4 o más que la llevaremos a verificar nuevamente.

Dos días después, le subió la fiebre a 101 así que fuimos a la sala de emergencia para verificarla una vez más(era nuestra única opcion). En esta ocasión nos dijeron que podía tener fiebre por otros cinco días adicionales. Se pueden imaginar mi cara verdad? Pero nada, nos fuimos a casa a pasar la fiebre y monitorearla. Los próximos dos días consistieron de Motrin y Tylenol alternado cada cuatro horas. La niña se sentía tan mal que ni a su papi quería. Demás esta decir que sobreviví a son de café y oración porque casi ni dormi. Así que ya pasando el tiempo, al fin le bajó la fiebre pero entonces le salió un rash- el virus de roseola. Estar de cama apapachada y mimada era todo lo que necesitaba. Además, estaba orinando al menos cuatro veces  al día así que deshidratación no era algo de lo que tuviéramos que preocuparnos. En adición, lactarla fue de mucha ayuda ya que por esos días volvió a ser recién nacida lactando cada hora y al menos sabia que se estaba alimentando bien.

Ahora, hay tres cosas que Dios me enseño en todo este proceso

  1. Vi la mano de Dios proveyendo nuestras necesidades y todo obrar para bien. Veras, dio la causalidad de que esa semana la tuvimos libre en la escuela debido a la amenaza que presentaba el Huracán Florence para el area. Esto significa que no tuve que tomar de mis días libres con paga para atender a mi bebe. Incluso mi esposo pudo estar con nosotras varios de los días debido a esto. Ahora puedo decir que estoy contenta de que sucedió como sucedió.
  2. Tuve una diferente perspectiva de cuando vamos caminando por un valle oscuro y Dios va de nuestro lado.  Al ver a mi hija en dolor deseaba quitárselo pero no me era posible. Hice todo lo posible por para hacerla sentirse cómoda y ayudarla a sobrellevar su dolor pero no le podia quitar su enfermedad y ponérmela a mi. Su cuerpo era capaz de manejar los viruses, a pesar de que hubo momentos en los que sentía como que no. No tuvimos mas opción que tomarlo todo un día a la vez. Ahora puedo entender mejor lo mucho que Dios sufre cuando nosotros sufrimos, como le duele nuestro dolor, como seca nuestras lagrimas mientras pasamos ese momento difícil. Hubo un momento en el que simplemente llore, de esos llantos horribles que no te puedes consolar porque no podia hacer nada mas que esperar. Esto me trae a mi ultimo punto…
  3. Ahora entiendo lo que es esperar de una manera diferente. Me sentía sin esperanzas, como si no fuese a acabar. Pero solo cuando ella estuvo en su peor momento fue que entonces comenzó a mejorar. Lo mismo es cierto en nuestras vidas. Al tocar el fondo, no nos queda mas opción que ir hacia arriba.

Doy gracias a Dios porque transformo una semana difícil en una bendicion. Creo con certeza que todo obra para bien porque, pues, una vez mas lo vivimos.

Anclada en Fe,

Hermaris

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